viernes, 19 de diciembre de 2008

La resistencia

Delimitado el marco, elaborados los materiales, establecida una metodología, el desarrollo concreto de la práctica volvió a poner la piedra en el punto de dolor. Y se hizo necesario recurrir otra vez a la teoría.
En el análisis del proceso donde la practicante vio primero resistencia, descubrió también que había apropiación, escribe cuando reflexiona sobre su práctica: “siempre el acceso al conocimiento como experiencia es una convulsión interna.” Tal vez, esa apatía que la practicante interpretó como “una reacción casi natural frente a aquello que desde un lugar hegemónico (la escuela, el aula, el docente) se plantea como poesía” sea también una condición necesaria en el acto de aprender.

Como señala Liliana Peralta en Escuela y escritura, una dupla problemática, el trabajo de selección, apropiación y puesta en práctica de las estrategias de lectura y escritura no se realiza sin conflicto (Peralta: 2001, 112-117)
Esas clases de resistencia fueron espacios de debate sobre la forma, los temas, las posibilidades de leer y escribir, los gustos, las expectativas. Porque

“Una apropiación cultural verdadera exige, no sólo una real implicancia del sujeto en su práctica, sino también una inserción activa en un sistema de comunicación cultural…El lector negocia continuamente sus lecturas en el marco de un lectorado real e imaginario que realiza su actividad a partir del lazo entre lo familiar y lo desconocido, lo solitario y lo compartido.” (Privat: 1995, 27)

La apuesta de esos encuentros al trabajo bajo la modalidad de taller “en la que se privilegia la producción y en la que los textos producidos son leídos y comentados por todos” (Alvarado: 1997, 38), ofreció a los estudiantes la posibilidad de experimentar nuevos formatos poéticos proponiéndoles en las consignas una escritura que los invita a pensar instancias de producción y reconocimiento en sus textos y a conformarse así en protagonistas de su propio aprendizaje.

El interés final de los estudiantes en el acabado y embellecimiento de los textos da cuenta del modo en que esas herramientas se pusieron en juego. Todas esas discusiones, acuerdos y desacuerdos respecto de la tipografía, las palabras, las estrofas, las ilustraciones, todo aquello fue en un principio desestimado por la practicante. Lo que no advirtió la practicante es que en ese revuelo los estudiantes estaban reconociéndose como autores. Pensaría en esto más tarde cuando volviera a sentir la piedra en el zapato.

BIBLIOGRAFIA:

ALVARADO, Maite. "Escritura e invención en la escuela" en AAVV. Los CBC y la enseñanza de la lengua. Buenos Aires: AZ Editora, 1997
PERALTA, Liliana. "Escuela y escritura una dupla problemática" en Lulú Coquete. Revista de didáctica de la lengua y literatura. Año 1. Nro. 1. Buenos Aires: El Hacedor, 2001.
PRIVAT, Jean-Marie. "Socio-lógicas de la literatura" en Enseñanza de la literatura. Ficha de Cátedra. Didáctica especial área letras. UBA

1 comentario:

  1. "Todas esas discusiones, acuerdos y desacuerdos respecto de la tipografía, las palabras, las estrofas, las ilustraciones, todo aquello fue en un principio desestimado por la practicante. Lo que no advirtió la practicante es que en ese revuelo los estudiantes estaban reconociéndose como autores."

    me parece que esto va por el lado de lo cultural y lo político que te decía antes (y que no deja de ser un saber disciplinar)

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